jueves, 2 de diciembre de 2010

la brujula de las aves

Cuando nos encontramos en una ciudad extraña, y no tenemos a quién preguntar por el camino, necesitamos un mapa y una brújula para orientarnos. Las aves migratorias y las palomas mensajeras carecen de brújulas y de mapas, y sin embargo poseen un sorprendente sentido de orientación. ¿Qué usan estas aves para no perderse? Hace varios decenios, Gustavo Kramer señaló la imposibilidad de hallar el camino correcto sin esos dos elementos.
Por su lado, el profesor F. Papi, de la Universidad de Pisa, hizo un experimento que demostraba que las palomas mensajeras se orientan gracias a un mapa olfativo, y que aprovechan los olores que son acarreados por el viento. Desgraciadamente para el profesor Papi, esos experimentos no han podido repetirse en lugares menos aromáticos que la dulce campiña italiana.
En cuanto al sustituto de la brújula, hay pruebas de que las aves usan el Sol y las estrellas —como cualquier navegante primitivo—, pero también el campo magnético terrestre. Los experimentos que sugieren esta última posibilidad fueron realizados en Frankfurt, pero lo que constituye un misterio es cómo le hacen las aves para detectar o sentir los campos magnéticos. Todo hace suponer que tendremos que esperar bastante para encontrar la explicación certera de ese primitivo y fantástico sentido de orientación.

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